PERU: LIGA 1 - FASE 1
FASE 1 - FECHA 1
El Gran Comienzo del Relevo de la Antorcha Olímpica en Fukushima el jueves, 25 de marzo, llevó consigo el mensaje de nuevos comienzos y la promesa de la primavera, mientras la llama Olímpica comenzó su largo camino por Japón antes de encender el pebetero en el Estadio Olímpico, en el clímax de la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio el 23 de julio de 2021.
Y, después de las dificultades del invierno -reales y metafóricas-, el Gran Comienzo del Relevo de la Antorcha Olímpica el jueves, 25 de marzo, estuvo lleno de flores -igual que la primavera- e hizo florecer consigo un mensaje de calidez y de apertura de los residentes de Japón para el mundo, un año después de lo esperado tras el aplazamiento causado por la pandemia de la COVID-19.
La ceremonia marcó el comienzo del Relevo de la Antorcha Olímpica, que abre el camino hasta la Ceremonia de Apertura (el 23 de julio de 2021) de los Juegos Olímpicos de este verano. El evento fue más reducido de lo planeado originalmente, pero respondió a la situación con una sutil elegancia. El espíritu de compartir estaba vivo en una mañana de ligera neblina en Fukushima; y se mantendrá, con seguridad, durante el transcurso de los próximos 121 días mientras la antorcha -encendida por los rayos del sol en el Templo de Hera en Grecia- sigue su camino hasta encontrarse con el pebetero del Estadio Olímpico de Tokio. Allí presidirá desde su posición privilegiada los Juegos Olímpicos de Tokio.
La prefectura de Fukushima ha sido el lugar perfecto para que la antorcha comenzara su camino de cuatro meses hasta Tokio. Esta zona fue devastada por el Gran Terremoto del Este de Japón en marzo de 2011, y los efectos de los consecuentes tsunami y desastre nuclear aún se sienten. La ciudad, sin embargo, se ha convertido en un símbolo de sufrimeinto y resiliencia. De tragedia y triunfo: "Siento que finalmente se ha puesto en marcha", expresó HASHIMOTO Seiko, presidenta del Comité Organizador de Tokio 2020. "Estos Juegos fueron aplazados y, como resultado, hemos coincidido con el décimo aniversario del terremoto".
El himno japonés, solemne y conmovedor, sonó al comienzo de los eventos del día, y le siguió el himno Olímpico, tan elevado como siempre. El sonido de las conchas marinas -usadas como instrumento- fue un llamado al mundo más allá de las olas. El retumbar de los tambores Taiko rompió el aire. Los escolares locales cantaron y movieron las banderas bajo el cielo del J-Village. Y, antes de que la antorcha fuera encendida, un grupo de niños de Fukushima, con un semblante recto y serios en su cometido, cantaron una canción desesperada llamada Hana Wa Saku (Las flores brotarán), allí, bajo el techo traslúcido del centro de entrenamiento, que dejaba entrar la luz de la espesa mañana como si fuera un invernadero.
La victoria del Fútbol Nipón en la Copa del Mundo de 2011 sobre los Estados Unidos en Frankfurt -pocos meses después de que la tierra temblara y los mares se elevaran provocando la desesperación de Japón- es recordada hasta el día de hoy como un símbolo de orgullo para el país. Las jugadoras de ese equipo de 2011, como Sawa Homare, Miyama Aya y Maruyama Karina, son aclamadas como heroínas nacionales; y por una muy buena razón. "He pasado cinco años en Fukushima y siento que la mitad de mí pertenece a este lugar", dijo Maruyama. "Mientras corría hoy, pensaba en las personas de aquí". Era perfecto que estas heroínas de 2011 fueran las primeras en recibir la llama Olímpica en este día de nuevos comienzos en Fukushima, donde se sembraron las semillas de aquella victoria mundialista de 2011.
Y, al igual que los Juegos pertenecen a todos, la antorcha también pasó de unos a otros. Primero, al guardameta de fútbol de 16 años Owada Asato, un estudiante de instituto de Fukushima al que su sonrisa le comió la cara cuando recibió la llama. Y después les llegó al resto de portadores japoneses, elegidos entre medio millón de candidatos. La llama emprendió su camino despacio, y pasará metódicamente de unas manos a otras hasta que llegue al pebetero del Estadio Olímpico.
En los próximos días, la llama será tomada por 10.000 portadores en un relevo cuyo lema es -realmente apropiado dado los tiempos de pandemia y dificultades en todo el mundo- 'La esperanza ilumina nuestro camino'. Primero llegará a Tochigi el domingo, y luego a Gunma el 30 de marzo. Pasará por 47 prefecturas y 859 municipios, llevando la esperanza de una nueva vida y de la primavera con el brillo de la llama más antigua; una peculiarmente resistente a la extinción.
Fuente: Tokyo 2020
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